El Espejismo de la fama y la fortuna…

Lonely-Microphone

“fame, fame, fatal fame, it can play hideous tricks on the brain…”

 

¿Cuáles son los motores que nos llevan a desear y buscar la fama y el reconocimiento que esta conlleva?

Menudo cuestionamiento, pero intentaremos navegar por la complejidad de este tema…

El mundo del espectáculo y las artes es una meta muy deseada para muchas personas, prácticamente todos en algún momento de nuestra infancia, en la adolescencia o incluso en nuestra edad madura, hemos acariciado el sueño de ser famosos; ya sea en el deporte, en los negocios, el mundo de la moda, las artes en general, pero sobre todo en la actuación o la música.

Los motores principales que impulsan a estos deseos, no son tan complejos como parecen; podemos estar en búsqueda de aceptación para compensar alguna carencia afectiva o algún abandono durante la infancia, una llamada de atención al mundo para decirle: “Hey…! Aquí estoy, no me ignoren…” o inclusive motivaciones más terrenales como son el poder, el sexo y nuestra programación genética de trascender de alguna manera por este corto trance que llamamos vida.

Con las muertes prematuras de músicos famosos, actores y actrices por suicidio o por mero estilo de vida, siempre vale la pena revisar y conjeturar lo que pasa por la mente de estas personas y que pueda generar tal desesperación que las lleve a cometer el último acto de terminar con la vida propia o de tomar el camino largo y tortuosos de destruirse poco a poco, claro está, con los pretextos de la “diversión y el hedonismo” mediante.

Me imagino en el lugar de estas personas reconocidas en donde se paren; lo difícil que debe de ser recibir elogios superfluos, atenciones y favores desmedidos, atención VIP en cualquier lugar, saberse y sentirse deseados y envidiados, pero a la vez sentirse vacíos por dentro.   ¿Cuántas de estas estrellas antes de serlo, habran rogado cada noche por llegar a la fama, por ser admirados y el día que lo logran dieron cuenta de que era algo muy distinto a lo que imaginaron…?

El pasto siempre es más verde en el jardín de enfrente… y nuestro ego lo sabe; los de a pie admiramos desmedidamente la vida de los famosos; queremos ser sus amigos, los perseguimos para pedirles un autógrafo, para tomarnos una foto con ellos y presumirla a nuestros amigos y familiares, aplaudimos cualquier declaración o comentario que estos manifiesten, festejamos cuanto acto realicen, aunque sea ir de compras (“¡wow..! me encontré a fulanito en la fila de la caja del súper y llevaba leche y galletas… ¿No es increíble…? Cuánta sencillez, Dios mío… ¡¡¡es lo máximo…!!!); ¿Qué magia rodea a la fama, que nos hace ver a tales personas como supra-humanos y querer en algunos casos, besar el camino que pisan?   ¿Será que en el fondo todos quisiéramos ser como ellos y que el mundo nos diera un poco de atención y no fuéramos “uno más”, una cara más en la multitud gris…?

Nuestro enamoramiento es del personaje, que no de la persona; si entre los comunes solemos maquillar a los muertos y rodearlos de cualidades que o nunca tuvieron o simplemente exageramos a manera de homenaje póstumo, qué no diremos de quienes admiramos…

El mundo del rock y de la música en general está lleno de excesos; mucha gente ingresa a él, no tanto por talento o por tener mucho que compartirle al mundo desde su inspiración y lírica, sino por el estilo de vida que este representa; fiestas, fama, modelos, viajes, drogas, etcétera… es un mundo que atrae a muchos, es vivir la vida loca de lunes a domingo sin parar y vaya que suena placentero en el papel… vivirla en la realidad, no estoy tan seguro…

Por supuesto que también tenemos a los poetas malditos, almas torturadas, que en el sufrimiento y en la depresión encuentran la inspiración, a esos artistas intensos y llenos de sensibilidad que efectivamente poseen esta capacidad para transformar lo cotidiano en algo hermoso, en una melodía que nos pone la piel de gallina o un texto que nos sacude y nos hace vibrar hasta lo más profundo… Esos, esos son muy pocos y por lo general llevan una existencia muy difícil, volátil y tristemente efímera como intensa.

Valdría preguntarle a las parejas, familiares, colaboradores de nuestra estrella favorita que murió prematuramente, si eran personas agradables, de trato ligero y entrañables o eran (como lo somos todos los mortales) entes volubles y de matices, con virtudes y defectos.

Que difícil debe de ser levantarse cada día, sabiendo que eres famoso, que lo tienes casi todo y aún así sentirte solo, alienado de la realidad o simplemente harto de vivir en una burbuja en la que nadie te trata como persona, sino como la proyección de todo lo que los demás quisieron ser y nunca lo lograron…

Que este texto sirva como un muy pequeño homenaje a quienes teniéndolo todo aparentemente, optaron por terminarlo de tajo… Tal vez sin proponérnoslo, nosotros mismos en nuestra devoción, contribuimos un poco a que tomaran tan fuerte decisión.

México, mayo 2017.

B.

 

 

 

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