¡¡¡Súbase al Tren del Mame del Vinilo, aún hay lugares…!!!

Record-Store-Day

Apenas hace unas semanas se celebró el Record Store Day, en su décimo aniversario (“como vuela el tiempo”, dijera la abuela…) y me sorprendió ver la expectativa que ya causa en México dicho evento.

Participaron al menos 20 tiendas de discos en la Ciudad de México (Me rehúso a utilizar el muy progre término de CDMX por el momento…), muchas de las cuales ni siquiera sabía que existieran y algunas más en las principales ciudades del país; por fortuna el sitio web de RSD funciona muy bien y proporciona toda la información, así como un buscador de tiendas cercanas y otras no tanto…

Tremenda sorpresa me llevé este año, al llegar a la tienda de mi amigo Pato (quien por cierto muy éticamente, se negó a apartarnos discos a sus amigos antes de abrir la tienda *malvado Pato…* e incluso por tal razón, me contó que ni a su mujer le quiso apartar un 7″ de The Smiths y que lo más seguro es que iba a dormir en la sala por tal motivo) y encontrarme con una fila digna de panadería en 24 de diciembre, probablemente unas 50 personas ya estaban haciendo fila esperando a que abrieran dicha tienda para darse un atascón de ediciones específicas y limitadas para tal fecha.

Sobra decir que cuando logré entrar a la tienda, ya no había nada de lo que yo buscaba, ya que habían volado las pocas unidades que se le asignaron a tal tienda; caminé por el corredor Roma y acabé comprando 3 o 4 discos en otra tienda y posteriormente fuí al Centro a otra tienda cuyo staff conocí unos días antes en los estudios de radio de Rock 101 y que amablemente me prometieron una cerveza y trato cálido y amable si los visitaba…

Total que acabé no encontrando más que uno de los discos que llevaba en mi lista mental (uno de Air, carísimo por cierto) y comprando otros varios que me cerraron el ojito al verlos… Mis conclusiones tanto del Día Especial de la Tienda Independiente de Fonogramas (en buen castellano), así como del boom que viven los acetatos, son las siguientes:

  •  Si alguna cualidad tienen los discos de vinilo sobre su contraparte digital, es la calidad de audio; ya tocaremos ese tema técnico más adelante a detalle, pero a grandes rasgos, esa es la virtud principal de tan antiguo medio… Que si el arte luce más y es más atractivo a la vista por el tamaño del formato: de acuerdo… Que si la nostalgia nos guía, a veces de más: de acuerdo también… Pero yo, que me confieso en este momento ante ustedes, gentiles lectores, como un maniático del hi-fi, constantemente me pregunto si tanto chavo millenial tendrán un equipo digno en el cual escuchar sus tesoros, nuevos y usados que han ido coleccionando en los últimos años… y la respuesta es un contundente NO… Tristemente de la mano del revival del disco análogo, sí se ha dado cierto boom para la industria de equipos electrónicos que aún fabrican tornamesas, pero no con la calidad mínima para de verdad apreciar y disfrutar la calidad de reproducción que posee este medio.   Ya hasta en algunos supermercados, se pueden adquirir tornamesas de precio accesible, pero de lamentable calidad… ¿Será que esta generación adiestrada a “escuchar” mp3 de ínfima calidad, no le da importancia a las finuras auditivas del sonido analógico y están más bien en la cresta de la ola de la moda? La respuesta es: Se me hace que sí…

 

crossly_turntable (Nótese la ausencia de barba y tatuajes en este jóven hipster, quien sin embargo porta una camisa normcore muy coqueta, así como para ir a cortar leña al Yukon y quien porta orgulloso una tornamesa de 3 varos)

 

 

  • Nuestro instinto de ser acumuladores de objetos, nos hace engancharnos en cuanto hobby existe; tenemos coleccionistas de comics, de manga, de juguetes (que nunca abren, porque se devalúan… hágame usted el pinche favor…), de películas piratas y de las otras también, de arte, de autos clásicos, de enfermedades venéreas y de muchas cosas más… como discos, por ejemplo… Y ahí es en donde incluso a mi se me ha revelado el cuestionamiento, al estar formado esperando para pagar unos discos que tal vez oiga un par de veces antes de mi muerte y nunca más o tecleando mi contraseña de Paypal, pagándole algún disco exótico a un gordo en Luxemburgo que vive de las manías de los demás: ¿De verdad quiero/necesito estos discos o sólo es compulsión?, ¿De verdad necesito otra remasterización del mismo disco de Los Bicles, aparte de las 8 versiones que ya tengo?, ¿Seré como esas doñitas que se siguen comprando zapatos y bolsos, aunque ya tengan suficientes como para no repetir más que cada 5 meses…? Quien coleccione algo, sabe perfectamente que nuestros cerebros tienden a entrar en modo negación ante tales cuestionamientos y es más rápida la cartera, que el racionalismo… Todo esto lo saben las disqueras y cuanta industria de bienes de consumo existe y si hoy están de moda los vinilos, pues vinilos nos darán (lo cual por cierto adoran estas últimas, ya que le están sacando jugosas ganancias a un catálogo que ya era de ellos y por tanto, ganan sin invertir un peso en grabar nuevos artistas o en pagarle una millonada a las probables futuras estrellas de la música) y si mañana se ponen de moda las cintas de 8 tracks, (Wikipedia chavos, no sean bolsas…) pues nos venderán cintas de 8 tracks aunque suenen de la fruta y se despanzurren a la tercera reproducción… ¿Que si nos ven la cara las compañías de entretenimiento? Respondan ustedes que van 2 veces a la semana al cine a ver “lo que haiga…”

recordguy “¡Vieja, tráeme otra hamburguesa en lo que contemplo mi colección, porfa!”

 

 

  • Especulación vil… Y pues sí, las leyes de libre mercado son implacables y mientras haya un wey que esté dispuesto a pagar por un objeto propiedad de otro wey (menos tonto que el primero) y este esté dispuesto a vendérselo, tenemos un match made in heaven… Es muy curioso que en muchas tiendas independientes, los discos que les son distribuidos por el RSD, ni siquiera aparezcan en los estantes ese día… ¿para qué vender un disco en USD$14.99, si al otro día en eBay no faltará un pendejo (como yo…) que esté dispuesto a aflojar USD$40.00 + envío por el mismo disco…? ¿O quién con alma de mercader, se resistiría a comprar varias copias de un disco muy cotizado, que aunque no tenga idea de quien sea, para re-vendérselas a los pobrecitos que se levantaron tarde ese día o que viven en el tercer mundo, a cuyas tiendas sólamente enviaron una o dos o ninguna copia, de tal tesoro…? No diré más al respecto, saquen sus propias conclusiones…

 

 

Una vez concluidas mis disertaciones existenciales sobre la condición humana, lo primero que se me viene a la mente es:

¿Esta moda revival de los vinilos durará mucho tiempo? No creo…

¿Los discos de vinilo desaparecerán en algún momento? Sí, pero no muy pronto… Para ser un formato que fue declarado muerto a finales de los ochentas y que fue reemplazado por el CD y por los cassettes (que ya también resucitaron y nadie se explica porque chingados…), la verdad es que el disco de acetato se negó a morir y vaya que pataleó para huir de su destino, de hecho nunca desapareció, inclusive durante los 90’s y la primera década de los 2000, se siguieron produciendo, aunque en cantidades muy limitadas y no faltabamos los “raritos” que los seguimos comprando durante esos años, no por pose, sino por su calidad… Si acaso será un formato que tendrá sus sube y bajas, hasta que sea declarado como anti-ecológico o algo así y acabe siendo prohibido o algo por el estilo y al fin otro formato de alta calidad lo reemplace y aún así quien sabe, si no me creen, recuerden los tristes destinos de formatos como el DAT, el SACD, el DVD-Audio y otros intentos por vender a los consumidores caseros la mejor calidad de reproducción; hoy la apuesta de las disqueras y de los fabricantes de electrónica son los archivos HI-RES y el Blu-Ray Audio… ya veremos si cuajan o acaban siendo un formato de nicho para enfermitos como nosotros… por mientras ese viejo anacrónico, redondo y fastidioso que se llama disco de vinilo, seguirá sonriendo en nuestros estantes por mucho tiempo.

Esta es mi primera participación en este blog y espero poder hacerlo durante una buena temporada; más adelante publicaré consejos para hacerse de un equipo de audio digno para todos los presupuestos y que por fin se nos afinen esos oídos destruidos por oír tanto mp3, tanto streaming y tanta cumbia y reggaetón en el pesero…

Saludos a todos los lectores y recuerden que la música es un regalo para nuestros sentidos, lo importante es el contenido y no la forma; ¡vida eterna a una de nuestras manifestaciones más bellas!

Luis Burgoa.

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